‘Las anécdotas del rodaje llenarían un libro lúdico, incluso cómico’
Roser Amills Bibiloni | septiembre 2, 2011


Hablamos con Josep Antón Soldevila, poeta bilingüe catalán-castellano que recientemente ha hecho una primera, sólida y completa, incursión en el terreno del vídeo arte, para que nos cuente el desarrollo del proyecto y los problemas y soluciones que encontró


La poesía se escribe en soledad, pero una vez ha nacido es un ser vivo con personalidad y vida propia y por tanto susceptible de establecer relaciones con otros seres. La más común – y quizás la más deseada por el autor – es la que surge con los lectores que la hacen suya.


¿Y con otras artes?
También a menudo se la ve andar en compañía de la música o de la imagen, o resonar entre las paredes de un teatro, de un bar, o en una plaza al aire libre, en busca de propósitos tan lúdicos como solidarios… Es en esta segunda existencia, cuando se convierte en materia prima para nuevas y más elaboradas expresiones artísticas, como lo es el vídeo arte.


¿Cómo surgió el proyecto de combinar poesía con otras disciplinas?
Mi poesía ya tenía en su haber experiencias de colaboración con otras disciplinas: algunos músicos le habían puesto partitura, y yo mismo he escrito poemas inspirados en esculturas, pinturas o música, o también he compuesto alguna poesía visual. Nunca, sin embargo, había pensado en ella como base de vídeo arte, aunque sí especulado sobre la posibilidad de hacer vídeo poemas, que es una diferente.


¿Cuándo empezó este proyecto?
Fue mientras escribía el poema L’Adéu, entre 2004 y 2005; a medida que surgían su estructura y sus imágenes, vi con claridad que éstas se podían trasladar a una pantalla.


¿Qué o quién lo inspiró?
Más de un año más tarde, en otoño de 2006, cuando me encontraba organizando el homenaje póstumo a la contertuliana y gran poeta hispano-francesa Marie-Alice Korinman, conocí a Gemma Ferron. Gemma es una de esas artistas casi totales: grafismo, fotografía, realizadora de vídeo, performances, poesía…, que está acostumbrada a la colaboración artística interdisciplinaria. Ella también quería participar en el homenaje y su manera de hacerlo era la elaboración – para su proyección en aquel acto – de un vídeo arte basado en los mejores poemas de su amiga y colega.


¿Qué sucedió?
Una tarde, tomando café en un descanso de los preparativos, surgió en la conversación “El Libro de los Adioses”, que entonces todavía estaba por publicar. No teníamos el texto en frente, pero ella se interesó por los detalles del poema L’Adéu, que constituía la primera parte del libro; y como que no me era posible leerle palabras, le describía la sucesión imágenes que lo conformaban, hasta que de pronto, con gran entusiasmo, me interrumpió: “pero esto es un vídeo!” Y a partir de aquí se desarrolló todo.


¿Qué es “El llibre dels adéus”?
“El llibre dels adéus” es mi primera recopilación de los que yo, para entendernos, designo como “con argumento”. La idea me vino cuando todavía me encontraba a la cama del hospital, recuperándome de un transplante de riñón. En aquellos largos días de aislamiento, me dio por pensar en los significados de decir adiós a personas y situaciones que te han marcado profundamente. No es este el lugar por extendernos y profundizar en el tema, sólo decir que finalmente mi meditaciónn se detuvo sobre el mecanismo mental que nos hace pronunciar la palabra maldita y de aquí surgieron el largo poema que ya he mencionado y sus tres capítulos:
Y- Primero el dolor (porque si no hay dolor, no hay motivo para el adiós), II- La Decisión e III- El Exilio.


¿Cómo pasó de poema a vídeo arte?
Siguiendo este hilo, Gemma construyó un guión artístico, David X y M. Vague una música adecuada, y todo quedó listo para que un productor se encargara del resto. Un productor que debía aportar dinero, escenarios y equipo.


¿Funcionó el plan?
El dinero lo buscamos en unas subvenciones que no conseguimos, motivo por el cual tuve que encargarme también de conseguir los escenarios (un chateâu en Francia, un yate en el mediterráneo y localizaciones especiales a la nieve de Andorra), recurriendo a amistades y contactos, y un equipo profesional que no cobrara y se apuntara por puro amor al proyecto.


¡Cuánta colaboración!
Mirando hacia atrás, todavía me maravilla que saliera; la búsqueda de los medios, así como las anécdotas del propio rodaje, llenarían otro libro de contenido lúdico e incluso, cómico. Lo cierto es que todos aquellos profesionales que precisábamos se iban añadiendo en aluvión, como si fuera la cosa más sencilla del mundo, en cuanto explicábamos de qué iba el proyecto.


¿Quién se encargaba de coordinarlo?
Me vi convertido en el productor que en vano habíamos buscado. Me gustaría citar a todos aquellos que colaboraron en hacer posible la existencia de este vídeo arte, L’Adéu pero son tantos que me comería todo el espacio de que dispongo. Quizás lo mejor será que leáis sus nombres en los títulos de crédito del propio vídeo.


¿Dónde puede verse?
En estos momentos, no tenemos colgadas en Internet las versiones catalana y castellana, sólo la francesa. Si no domináis lo suficiente el francés para poder apreciar el texto, al menos podréis disfrutar de las imágenes y la música… Espero que pronto podáis disfrutar de las otras versiones.