Las piedras son lágrimas
antiguas
congeladas por lunas
negras.

Inmóvil memoria de agua perdida,
la tierra interior se viste de mundos
plateados y mágicas flores,
cuando el beso ilumina el aire
sobre los ojos cerrados
por el cristal de la muerte.

El alba,
todavía lejana
hará llorar
los caminos.

 

 

El espíritu del viento
que gira,
viene en las alas nocturnas
de la destrucción.
La noche es una oscura
semilla
que busca la tierra.

Lenta florece
la mirada negra.

 

 

La niebla esconde secretos
forjados
por trenes nocturnos.
Y hace aullar al viento
con sus ojos
tristes.

 

 

Desde el beso extraño de la luna
a la palabra vana del río,
todo conspira en la noche.

El mundo pinta  a los cautivos con hojas
verdes y bosques floridos.
Hace bailar con música de vals
las sombras y las luces
de la imaginación. Llega
a creer en el sol y en el día,
a creer que los pasos de baile
son camino. Que la caricia es destino.
Todo conspira en la noche.

Olas de alta hierba ondulan
el horizonte de plata.
La barca de los sueños cruza
la inmensa llanura
del tiempo interior,
llevada por los gregales
que llegan desde el origen
del viento.

En esta hora cualquiera tiene derecho
a sentir que el Universo ha sido
creado sólo para él.
A sentir la pasión desbocada.
A sentir el ascenso y la caída
del corazón.

Sentir que todo es hoy y mañana.
Que el aire no es sólo un espejo.
Que la casa es un viaje.
Que la caída es un vuelo
Todo conspira en la noche.

El concierto de los lirios se escribe
en las riberas solitarias
del amor, cuando la compañía
es una atmósfera perdida
por milenarios lugares
que no recordará la Historia.

Adormecidos en la cumbre exacta
de la mañana, humildes
sonrisas de seda desvanecen
las imágenes y los nombres,
las escaleras del fuego
y el hielo de la espera.

Cae por siempre la feroz
y tierna noche, y con una íntima
piedad en las manos,
es hora de vendar heridas,
de dar muletas a las flores
caídas y de mirar bien lejos
para llegar a la vida.

 

 

Responde:
¿Me olvidó la esperanza?

Se me escapó cuando se hizo
la noche sobre las llamas.

Dime:
¿Olvidé yo mi esperanza?

Tengo el vacío en el corazón
y el espejo no me devuelve la imagen.

Contesta:
¿Era yo mi esperanza?

                                      

 

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