I
En el mismo tablero,
tú, cuadros blancos,
yo, cuadros negros.
Nunca nos encontraremos.

 

 

II
Encuéntrame la palabra, el país,
la sombra donde no estés,
el tiempo entre dos llantos
que no palpite.
Vacíame del sueño y el lugar,
cámbiame los colores, el canto,
el callado perfume de las presencias
y sumérgete en mi, olvido.

Cubre la llanura
para que no pueda desplegar sus alas
el recuerdo.
Destruye, quema, dispersa.
Renueva la voz.
Redime la hoguera.
Da vuelta a las horas y apriétalas
contra mi hasta matarlas.
Sé un nuevo mar
más noble y profundo
y yo navegaré por ti,
llevado de mi aliento.

 

 

III
No encuentro la música.
Fue largo llegar pues acampó la noche
algo más allá de su sitio
y las disonancias
crepitaban en un fuego amarillo.
El agua fue nota helada
y el torrente
quedó fijado en los ojos de su muerte.
El aire tensado, la luz tensada
el sortilegio
de un camino privado pero no único,
infimito,
recorre el cerebro no fácilmente
identificable, no
revelando la clave de la presencia, sino
mostrando indefinidas series
de posibles sí,
de posibles no.
Incertidumbre, pues acampó la noche
algo más allá de su sitio
y dejó las palabras levemente
decantadas de sentido.
Incertidumbre.

Aquí estoy después de veinticinco años,
sin querer reconstruir
sin querer conocer.
Recordando lo ya comprendido,
sin volver.
Impregnado de velocidades
distantes, de galopes
y giros,
de cambios en el viento, formas de nubes,
colores en tierras cubiertas, coordenadas
del instante
que hacen distintas las cosas para ellas mismas.

¿Qué le diré al tiempo? ¿Qué imaginaré?
Rondaré el vacío. Soledades
perdidas.
Amanecerán palabras en la oscuridad:
Extraño. Ajeno. Amigo.
Extraño amigo.
Ajeno amigo.
Amigo solitario, ¿qué le diré al tiempo?
Paso a paso
el sol ronda vacíos, suma años.
Tu lo sabes, ¿qué imaginaré que no sean abismos?
Existe también la luna y no
es mayor que una cerilla en la mano.

…………………………………………………

Si todo quedó segado, todo borrado
ya nada más será verdad.
Ya nada.
Ni siquiera el recuerdo si no
sigue la pista de lo renunciado,
de lo quemado en la elección.
¿Qué diré del tiempo? ¿Dónde
encontraré el puente?
Ya nada más.
El paisaje en blanco por siempre, si siempre
tuviera una medida.

 

La Frontera de Cristal

 

FRAGMENTOS