Esta noche en que toda luz
se llena de las aves de mayo
y ha huido la espera del tiempo.
Esta noche que viaja llena de bosque
intenso
y navega esmaltada por velas
ciegas,
lleva durmiendo en cubierta
ingenuos buscadores
de suerte.

Con la sed de perdidas albas,
criban la arena del aire
buscando peces de oro a poniente.

 

 

La luz de la llama pequeña
no se advierte en la claridad del día,
sino en la oscuridad
de la noche.

 

 

Los deseos son pequeños granos
de sal, prisioneros de una
estatua.

 

 

A la luz del plenilunio
las prisiones del corazón
se tornan castillos
mágicos.

 

 

El cielo más azul es el más vacío.
Como una procesión de nubes
se alejan las voces del hogar,
se van las voces de la campana.
Como un todopoderoso río, resbalan
los sueños hacia un lago extenso
y claro.
Una honda desposesión
de sonrisas te llena
con amor las manos.

Las Aves de Mayo

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