FRAGMENTOS

Por la ventanas del corazón
entra la tarde
y un viento extraño
remueve cenizas
de antiguas almas.
Allá abajo,
la piedra inmóvil
sólo a veces
habla.

Por las ventanas del corazón
entra la tarde.

 

 

Esta noche me llama
como una fiera herida
y yo no sé
cómo salvarle la vida.

Como un pensamiento, gotea
el vino perdido de las horas.

La copa vacía
se llena de días.
De los árboles
cae la música ciega
del tiempo.
Un  desmayo de sombras
y cosas
resbala por el lomo
de una luna de acero.

Esta noche me llama
como una fiera herida
y yo no sé
cómo salvarle la vida.

 

Yazgo herido en este rincón
de la comarca,
donde jamás despierta
la vida.

Yazgo herido en un campo
de altas hierbas,
donde no penetran
las miradas.

Yazgo herido a lo largo
de las horas,
en el quieto mármol
del pensamiento.

Asomado a la noche
desde el principio,
para no morir
yazgo herido.

 

 

Desde el corazón de la noche
llega este día.
Tímida claridad
que late el silencio.

Desde el corazón de la noche
llega este día.
Barca sin remos
flotando
en aguas
de sombras y vientos.

Desde el corazón de la noche
viene este día.
Y su mirada
no me mueve,
aunque quiebre un recuerdo
con espinas.

Desde el corazón de la noche
veo el día
y porta augurios de verano
colgando de la vida.

 

 

El hombre es una isla
sin playas
ni puertos.

La voz del mar
le trae rumores
de otras tierras,
palabras y olas
de lugares
imposibles,
Efluvios de palma
y vino,
Música de voces,
sones de risas
y llantos.

 

El
con las alas extendidas
traspasa la noche
adormece las horas
buscando escaleras
y atajos
al corazón
de las miradas.

 

 

 

Ella
traspasa la noche
como un recuerdo,
camina hacia las horas
por el atajo de la mirada
y con agua de estrellas
se ha hecho un espejo
de su corazón.

 

El hombre es una isla
sin playas
ni puertos.

 

 

Un Vasto Naufragio de Sueños